Mostrando entradas con la etiqueta Contenidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Contenidos. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de junio de 2010

El aprendizaje ¿es trivial?. Una Reflexión.

Considero que el aprendizaje no tiene nada de trivial, más bien creo que su naturaleza es muy profunda y compleja.
Si no fuera así, no existirían las diversas teorías sobre el aprendizaje que a lo largo de la vida han tratado de explicar este proceso. Recordemos que desde la Grecia clásica tienen su origen las dos corrientes que nos hacen referencia a esta adquisición del conocimiento, me refiero por supuesto al Racionalismo Clásico de Platón y al Empirismo de Aristóteles.
Y de ahí surgieron diversas teorías, por ejemplo, las del aprendizaje por condicionamiento (Asociacionismo, Conductismo y su consecuencia, Condicionamiento Operante), las teorías del aprendizaje Cognitivo (Escuela de la Gestalt, Aprendizaje por Descubrimiento, Aprendizaje Significativo, constructivismo, socioconstructivismo, Zona de Desarrollo Potencial, Cambio Conceptual, modelos Contextualizados), por mencionar las más importantes. Hombres a lo largo de los años han dedicado investigaciones sobre como se desarrolla este proceso, Thorndike, Skinner, Gagné, Brunner, Ausubel, Piaget, Vygotsky, Posner, Strike, Linder, son algunos de ellos.
En el mundo cotidiano, se piensa que el aprendizaje es la incorporación -por parte del sujeto- de unos ciertos conocimientos provenientes del exterior. Este concepto no es del todo distinto del que tienen algunos profesores; generalmente se acepta en el mundo académico la idea de que el aprendizaje significa, fundamentalmente, que el estudiante incorpore a su acervo personal unos nuevos contenidos.
Sin embargo, esta noción no toma en cuenta el aprendizaje como un proceso de autoconstrucción y transformación del individuo por sí mismo; poco importa la modificación estructural -y por tanto, personal- ocurrida en el estudiante como consecuencia de la relación educativa; se piensa que, eso pertenece, en todo caso, al campo de una psicología educativa (o clínica) muy especializada que nada tiene que ver con la educación en cuanto a práctica social.
El aprendizaje real, va más allá de la incorporación de unos simples contenidos. Y por supuesto no puede ser medida con unas cuantas preguntas (lo que muchos docentes pueden llamar examen) de estos contenidos; es decir la evaluación (medición) de este proceso también debería evolucionar.
Considero que siempre hay que tener presente ciertos principios esenciales para medir (en el sentido de evaluar) el aprendizaje; primero que este proceso de evaluación debe ser un proceso metacognitivo, debe tener criterios pertinentes al desempeño (tomando en consideración el contexto) y debe articular lo cuantitativo y lo cualitativo, entre otros aspectos.
En consecuencia, concuerdo con el Maestro Xavier Vargas Beal al señalar que, el aprendizaje no es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera. Primeramente, se debería establecer la naturaleza profunda del aprendizaje como tal, en unos términos que, además, develen cómo sucede –en virtud de este aprendizaje- la transformación profunda del sujeto.
Ver de esta manera el aprendizaje y comprender que su “medición” ha evolucionado, nos deja a los profesores grandes retos, pero ¿quien no comprende? que la educación en sí, nos da grandes retos, que la educación, "es una praxis, reflexión y acción del hombre sobre su mundo para transformarlo", que es un proceso de constitución de seres sociales, de personas responsables y autónomas que aspiran a crecer humanamente, que se comprometen consigo mismas y con los demás.